En adopción

Estos son algunos de los peluditos que están esperando un hogar.

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Cuidados pediátricos: una apasionante tarea

16/06/2015

Muchas veces, muchas más de las que nos gustaría, nos encontramos con cachorros lactantes abandonados a su suerte sin contemplaciones ni compasión. También puede darse la circunstancia de que éstos queden huérfanos por problemas en el parto o el postparto. En ambos casos necesitamos tener unas nociones básicas de los cuidados necesarios para intentar sacarlos adelante con éxito, que son las que en este artículo ponemos a vuestra disposición.

En primer lugar debemos tener presente que el veterinario es quien mejor nos puede asesorar de cuáles son las necesidades en función de cada caso concreto. Debemos tener en cuenta que aumentarán las posibilidades de supervivencia si los cachorros han llegado a mamar de su madre durante las primeras 12 a 24 horas, ya que el calostro que hayan ingerido es ricos es nutrientes y anticuerpos.

Nora y Duna

Durante las primeras semanas los cachorros son incapaces de regular su temperatura corporal, por lo que es importantísimo hacerles entrar en calor y mantenerles calentitos, preparándoles una cama con mantitas y una fuente de calor segura, por ejemplo una bolsa de agua caliente que mantendremos a una temperatura lo más constante posible y nunca demasiado caliente. Si son varios hermanos tenderán a darse calor entre ellos, durmiendo apiñados. En el caso de que lleguen hipotérmicos (con la temperatura corporal baja) debemos envolverlos en una mantita suave calentada a unos 36º C y mantenerlos a esa temperatura.

Deberemos alimentarlos con leche maternizada especial para cada especie, nunca debemos darles leche de vaca, ya que no pueden digerir la lactosa. Estás leches están formuladas para que simulen lo más posible la leche de las gatas y  las perras. Durante las primeras semanas las tomas de alimento deben ser frecuentes, aproximadamente cada tres horas, tanto de día como de noche, deberemos procurar que no pierdan tomas. Con las leches maternizadas suelen venir biberones con tetinas de varios tamaños. Usaremos la que mejor se corresponda con el tamaño del bebé. Hay veces que los cachorros muy pequeños no saben usa las tetinas, podemos usar entonces una jeringuilla, por supuesto quitando la aguja, y con mucho cuidado iremos dándole pequeñas cantidades de leche, tendremos hacerlo muy despacio para evitar que se atragante. Deberemos tener mucha paciencia, de una correcta alimentación depende la supervivencia del cachorro.

La postura para dar el biberón es también importantísima. Debemos colocar el cachorro sobre su abdomen, con la cabecita más alta que el cuerpo, nunca sobre su espalda. Así evitaremos que se atragante. Un vez haya tomado el biberón e incluso durante la toma, deberemos masajear su espaldita para ayudarle a expulsar el aire que haya podido ingerir.

Al cabo de  unas cuatro semanas podremos ir introduciendo alimento sólido. Este debe ser pienso de destete de calidad, el cual remojaremos para ablandarlo y así ayudar a su masticación. A partir del destete ya no podrá faltarles agua fresca y limpia.

Los cachorros recién nacidos son incapaces de orinar y defecar por sí mismos, aún no han desarrollado los músculos encargados de esas tareas. Es su madre la que los estimula mediante el lamido. Por lo tanto, deberemos simular, con un algodón humedecido con agua tibia y un masaje suave, esos lamidos de la madre en la zona perianal y urinaria para provocar la micción y la defecación. Este proceso lo repetiremos tras cada toma de alimento. Observaremos que a partir del vigésimo día ya controlarán sus necesidades.

Los cachorros de perro son muy vulnerables a ciertas enfermedades infecciosas como el moquillo y la parvovirosis. Es necesario tenerlos en un ambiente limpio y sin contacto con cachorros de otras camadas hasta que se haya completado su vacunación. Entre los 30 y 45 días podemos empezar su pauta vacunacional.

Otro punto muy importante que ayudará a nuestros cachorros huérfanos a convertirse en adultos felices es la socialización. La socialización es el proceso por el que el cachorro aprenderá a relacionarse con otros perros, con su entorno y el ser humano. Además, en este proceso aprenderá también a ignorar aquellos elementos ambientales que no son peligrosos. Es muy importante esta etapa, de ella depende el comportamiento del perro adulto, con una buena socialización tendremos un perro equilibrado y fácilmente educable.

Desde nuestra Asociación os animamos a acoger a lactantes, es una tarea apasionante e imprescindible.
Reyes Morillo
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